viernes, 9 de septiembre de 2011

Artículo publicado hoy en El Día

El retraso de un estudio de ADN paraliza la búsqueda del asesino de Marisa
La familia de la joven discapacitada que fue agredida sexualmente y asesinada hace ocho años en San Juan de la Rambla denuncia la tardanza del Instituto Nacional de Toxicología en realizar un análisis de los rastros de ADN que fue ordenado por la Justicia "hace más de un año" y gracias al cual se podría dar con el autor.

R.SÁNCHEZ/G.JIMÉNEZ, Tfe.

El 9 de septiembre de 2003 María Isabel Hernández Velázquez, conocida por su familia y por los vecinos del casco de San Juan de la Rambla por Marisa, desapareció mientras paseaba cerca de casa. Pocos días después se descubrió su cuerpo sin vida flotando en el mar. Tras ocho años y muchas dudas sobre la investigación policial y judicial, su asesino sigue en libertad. Hace casi dos años se solicitó por orden judicial el análisis de unos rastros de ADN que podrían ayudar a averiguar quién cometió el crimen, pero los resultados siguen sin llegar y la investigación vuelve a estar paralizada.

Marisa, que sufría una discapacidad psíquica, salió de su casa al mediodía para sellar una lotería y dar su paseo habitual de cada día por el pueblo, antes de ir a comer a casa de una de sus hermanas, lugar al que nunca llegó. Dos días más tarde su cuerpo apareció flotando en la bahía del barrio de Las Aguas de San Juan de la Rambla. Mañana se cumplen ocho años de la desaparición y muerte de Marisa, y tras tanto tiempo su verdugo sigue en libertad.

Las pesquisas realizadas por las fuerzas de seguridad del Estado dirigieron las sospechas hacia un vecino de la zona, que incluso fue detenido por la Guardia Civil e imputado. La falta de pruebas concluyentes contra él hizo que fuera puesto en libertad a los pocos días.

Pese a que las investigaciones continuaron, no fue posible encontrar al asesino de Marisa, motivo por el que se archivó el caso.

La desesperación de la familia de María Isabel Hernández Velázquez por dar con el asesino de la joven y que este pagara por su crimen les llevó a protagonizar varias manifestaciones públicas. Pese a ello, no se continuó con la investigación, motivo por el que hace dos años se pusieron en contacto con el criminólogo y perito calígrafo judicial Félix Ríos Abreu, quien desde el primer momento se interesó en el caso.

El experto informó a la familia de muchos detalles de lo ocurrido que desconocían y se puso en contacto con el letrado y doctor en Derecho Penal Andrés Martín Cruz, quien solicitó una petición de reapertura del caso en base a un informe de reconstrucción del perfil del posible asesino y otro de genética forense del doctor de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) José Pestano.

Fue entonces, hace más de un año y medio, cuando la jueza reabrió el caso y ordenó practicar nuevos análisis de ADN con las nuevas técnicas descubiertas con el paso del tiempo.

Pese a ello, según explicó el criminólogo a este periódico, "esos análisis, que suelen tardar en realizarse cerca de un mes, aún no se han realizado". Por este motivo, una nueva jueza que lleva el caso ha ordenado el archivo y levantamiento del secreto de sumario hasta que se reciba el resultado toxicológico y, mientras, el asesino de Marisa sigue en libertad.

El abandono de la investigación; las demoras en los resultados de los citados análisis, tras conseguir que se reabriera el caso, y ocho años de impunidad han provocado la indignación de la familia de Marisa.

Los familiares de la joven discapacitada no entienden cómo es posible que ni la Guardia Civil ni la Justicia hayan sido capaces de aclarar un crimen terrible cometido "en un pueblo muy pequeño donde nos conocemos todos", según explicó a este periódico Loli Hernández, hermana de la víctima.

Hernández considera que el caso de su hermana es "una vergüenza para las autoridades, porque han sido incapaces de avanzar nada en ocho años".

El dolor y la rabia aumentan cuando la familia espera "desde hace más de un año" la realización de estas pruebas complementarias solicitadas por su abogado.

"Cansados es poco, esto es de vergüenza, han pasado ya ocho años y todavía seguimos esperando a que encuentren al asesino o asesinos de Marisa. ¿Será que la Justicia y la Guardia Civil no se toman esto en serio porque no somos una familia de las altas esferas? Eso sería terrible, pero después de ocho años la familia no encuentra una explicación lógica", subrayó Hernández.

Este año, la familia no participará en ningún acto de recuerdo de la desaparición y muerte de Marisa: "Estamos muy mal, sobre todo mi padre, y cada vez que organizamos algún acto nos cuesta mucho tiempo volver a la normalidad. Tenemos que revivir todo el dolor y la rabia acumulada durante ocho años de espera", concluye la hermana de Marisa.

domingo, 19 de junio de 2011

Solicitamos apoyo para el Caso Epifanio, desaparecido en el 2004

Artículo escrito por Héctor Fajardo para Caso7 y ABC.

Técnicas del FBI para resolver un Enigma

La familia del desaparecido Francisco Epifanio pide ayuda a las instituciones para conseguir un georradar y descartar que el cuerpo esté enterrado en la casa del principal sospechoso. La asociación Laxshmi trabaja en el caso

Viernes 17 de Diciembre de 2004. El reloj marca las 21.14 horas. Francisco Epifanio Espino vive en una pequeña casa en Santa Brígida. Después de cenar le comunica a su madre su intención de ir a dar un paseo en compañía de su perro. Anda unos cuantos pasos y a escasos metros de su domicilio se le pierde de la pista hasta hoy. Si, hasta hoy, porque la Asociación Laxshmi parece tener nuevas pistas que pueden ayudar al hallazgo de este desaparecido. Lo cierto es que este colectivo trabaja en la hipótesis a la que apuntan todos los indicios del caso. Para la elaboración de un completo perfil de Epifanio se entrevistó a sus padres para que relataran paso a paso los momentos previos a su desparición, así como lo que ocurrió los días posteriores.
Epifanio era un joven muy apegado a su madre, María Jesús, con la que mantenía una estrecha relación. Un accidente le había provocado secuelas en uno de sus brazos, por lo que cobraba una pensión de invalidez. Cuando despareció lo primero que comprobaron fue si su móvil continuaba encendido, cosa que constataron que era así, y posteriormente si había realizado algún movimiento en su cuenta corriente. Desde ese día, nadie ha realizado operaciones con su tarjeta. Tras interponer la correspondiente denuncia ante la Guardia Civil, concretamente tres días después de desaparecer, el 20 de diciembre, y justo cuando comenzaba a ganar terreno la desesperación, un mensaje de texto recibido en el teléfono de Raquel la hermana de Epifanio puso a sus familiares en alerta. En el texto de ese mensaje se podía leer: “Por favor Raquel, dile a papa que me perdone. estoy bien y con una amiga, ya llamaré”.

Una mujer con acento latino
Los familiares pensaron de inmediato que él no había sido el autor del envío, ya que no solo nunca había sido muy hábil con el teléfono móvil, sino que además jamás se le había conocido novia alguna. Esto acrecentó la peocupación del entorno del joven. Pocos días más tardes, y ante la insistencia mostrada por la madre para tratar de contactar con él, recibió una llamada. Se trataba de una mujer con acento sudamericano que le instaba a dejar de buscarlo. Según ella, llamaba de parte de su hijo e insistía en que se habían ido a vivir juntos. La madre por supuesto trató de que se pusiera al teléfono, a lo que se negó. Sin embargo, si le dio tiempo a escuchar una voz de hombre que daba las instrucciones a la mujer sudamericana.


El desaparecido junto a sus sobrinos


Pero la historia de esta desaparición no se detiene. La madre vuelve a recibir una llamada, esta vez se trata de una vecina que no se identifica pero le comunica que si de verdad quiere saber lo que le ha ocurrido a su hijo debe preguntarle a un conocido vecino de la zona, que vivía a menos de un kilómetro de la casa de Epifanio. La madre desconocía que su hijo tenía relación con esa persona, que además era politoxicómano, incluso llegó a dudar sobre las intenciones del alertante desconocido. Sin embargo, María Jesús encontró una agenda entre sus efectos personales y la analizó detalladamente. De pronto, en uno de los contactos figuraba el número de teléfono y el nombre de la persona que aquella extraña llamada le había indicado. Sin dudarlo lo telefoneó y enseguida reconoció la voz de su interlocutor. Era la misma de aquel que se oía de fondo en la llamada de la mujer con acento latino.

La familia ya tenía un sospechoso y la policía también. Pero los esfuerzos de los agentes fueron infructuosos y no lograron relacionarlo con su desaparición. Los padres de esta persona juraron ante los investigadores que la noche en la que Epifanio fue visto por última vez, él la había pasado junto a ellos. La Guardia Civil solo tenía indicios pero nada sólido para conectarlo directamente con el desaparecido.



Pozo inspeccionado por un forense en la antigua casa del sospechoso



La madre de Francisco Epifanio no se ha rendido, ni mucho menos. Algún tiempo después de faltar su hijo, unos jóvenes se encontraron con ella en una parada de guaguas de la zona. Allí le aseguraron que ellos habían visto al joven subir con su perro y un pack de cervezas en dirección a la casa del principal sospechoso. Sin embargo, hasta el momento nada se sabe sobre su paradero.

Otro caso de desaparición
Pero la historia da otra vuelta de tuerca. En 2007 el sospechoso se ve implicado en la muerte de una mujer de 73 años en Tamaraceite. La policía le da caza cuando trataba de vender las joyas de la fallecida. A pesar de que todo apuntaba a este hombre, el juez lo deja en libertad provisional. La cárcel iba a ser su próxima estancia casi con total seguridad. Así que decide encerrarse en su habitación y prender fuego a la estancia. La familia del acusado comprobó como antes de quitarse la vida, su hijo había dejado escrito en la pared de la estancia una nota pidiendo perdón por lo que había hecho y desvinculándose de otro caso muy conocido de desaparición de una menor en la Isla. Posiblemente los agentes que lo arrestaron lo interrogaron sobre ese asunto también para tratar de averiguar si tenía algo que ver con el caso.

Muerto el principal sospechoso, el camino para resolver la desaparición de Francisco se volvía más angosto. Pero hace aproximadamente un año la familia mientras miraba la televisión pudo ver un a intervención de un criminólogo canario, se trataba de Félix Ríos, miembro y fundador del colectivo Laxshmi, asociación para la lucha contra el crimen y la prevención. Se pusieron en contacto con él y les hizo una visita en compañía de otro miembro de la asociación.



Habitación donde el principal sospechoso se quitó la vida incendiándola



Los vecinos autorizan la entrada de los forenses de Laxshmi
Esa primera entrevista con la familia derivó en la realización de un perfil de la víctima y del posible autor de la desaparición. Sin lugar a dudas todo apuntaba al sospechoso principal que barajaba la policía. Dentro de ese trabajo de campo, los peritos también elaboraron un perfil geográfico para acotar la zona donde pudiera estar el cuerpo del joven. De inmediato se contactó con los vecinos de algunas fincas en Telde y estos dieron su consentimiento para realizar las pruebas precisas que lleven a encontrar el cadáver del desaparecido, en caso de que hubiera fallecido. A pesar de las esperanzas de la familia todo apunta a ello, ya que no se han registrado movimientos en su cuenta bancaria y la pensión de discapacidad era la única fuente de ingresos que tenía.

Hay que destacar que los padres del sospechoso abandonaron la casa poco después de la muerte de su hijo. La casa fue vendida a otra familia, que no ha dudado en colaborar con la familia del desaparecido. De hecho, los peritos ya han examinado esa finca, al menos algunos de sus rincones. El inmueble tenía diversas zonas ocultas que podían haber servido para ocultar un cuerpo. Pero el rastreo a pie no ha dado aún resultados. Sin embargo faltaría observar si la tierra oculta algo.




Parada de guaguas donde Francisco fue visto por última vez


La asociación Laxshmi tiene en mente la realización de un análisis del terreno. Una técnica muy utilizada habitualmente por el FBI en Estados Unidos, consistente en el uso de un Georadar. Este aparato permitiría constatar si un cuerpo está enterrado en el subsuelo sin necesidad de realizar excavaciones. El criminólogo Félix Ríos ya se ha puesto en contacto con una empresa de la península que ya ha colaborado con la policía en la búsqueda de restos humanos con resultados sorprendentes. Dicha compañía le han comunicado que el presupuesto mínimo que necesitarían para acometer dichas pruebas, es en torno a los 3.000 euros. Una cantidad con la que no cuenta la familia ni el entorno más cercano del joven, ya que son de procedencia humilde.

Carta a la Delegada del Gobierno
Sin embargo, no han tirado la toalla y han enviado una carta a la Delegada del Gobierno en Canarias, Dominica Fernández Fernández, en la que le solicitan ayuda para la obtención de un georadar. Este aparato es el que se usa habitualemente para detectar fosas pertenecientes a la Guerra Civil. En dicha misiva le aseguran que “si en un tiempo razonable de dos semanas no tuviésemos una respuesta clara de la administración al respecto, nos plantearíamos la petición de fondos anónimos o la posibilidad de que alguna empresa de dragados o prospección nos pudiera ceder el material. Sin embargo esta sería la situación menos deseada, ya que estamos seguros de que tanto usted como las administraciones centrales en general, entenderán que la mejor manera de conseguir encontrar a Fran, o en su defecto descartar la antigua casa del sospechoso de su desaparición, es la puesta a disposición para el caso, de la mejor tecnología disponible”.



Los forenses ya han tomado muestras del terreno


El Georradar es una herramienta tremendamente eficaz, ya que las ondas electromagnéticas que emite trasladan de manera casi instantánea a una pantalla la densidad del terreno, incluso devolviendo imágenes de una nitidez asombrosa. Se han dado casos de constatar con exactitud la silueta de un cráneo o de otros restos óseos mineralizados. Esta fue la técnica usada para buscar el cadáver de un exterrorista del IRA que había sido confidente de la policía. Se ocultó en España, concretamente en Andalucía, pero sus compatriotas lo encontraron y lo ejecutaron. Sus restos fueron encontrados gracias a este aparato en el interior de un bloque de cemento.

Pero no es esto lo único que necesita este grupo de expertos en criminología, ya que para completar el puzzle también les gustaría contactar con los jóvenes que se encontraban en la parada de guagua y que vieron a Francisco pasar con las cervezas en dirección a la casa del sospechoso. Además, para ellos sería de vital importancia localizar a la vecina anónima que alertó a la madre del desaparecido sobre el posible paradero del joven.

Por ello han habilitado un número de teléfono para que quién pueda aportar algo más sobre esta truculenta historia no dude en hacerlo, ya que la familia se lo agradecerá enormemente. El teléfono es el siguiente: 667202226 y podrán aportar información incluso de manera anónima. La familia ha autorizado a Félix Ríos a actuar como su portavoz en este asunto.

jueves, 14 de abril de 2011

Próxima cena benéfica para recaudar fondos

Con la colaboración del empresario canario de orígen indio Anil Partap, la Asociación Laxshmi espera participar en una cena benéfica en las próximas semanas, destinada a recaudar fondos para tres organizaciones benéficas, una de ellas Laxshmi.

Cabe recordar que los fondos recaudados no son para un caso concreto, sino para el conjunto de aquellos en los que trabajamos, algunos de manera independiente y otros colaborando con algunas de las familias afectadas.

Cuando sea concretada la fecha, hora y lugar, este será concretada a todos los interesados.